Luego de tuitear, alisté la ropa que usaría para mi salida con Sheyla. Fue un poquito difícil escoger el pantalón que usaría ya que tengo pantalones que uso para verme flaco con unas zapatillas y tengo otros que uso con otro tipo de zapatillas que me hacen un poco más alto. Escogí uno que me hiciera ver un poquitín más flaco, pero elegí el otro par de zapatillas. Elegí el par que me hacía un poco más alto.
Debo confesar que Sheyla es más alta que yo. Sí, sí. Fue decepcionante ver que cuatro años después ella siga siendo más alta que yo. Creí que los centímetros que crecí me ayudarían a verme más alto pero ¿a quién voy a engañar? Soy un maldito chato. Por eso elegí las zapatillas que me hacían un poco más alto, para que, al menos, esté casi casi a la par de ella. Y bueno, elegí también un polo blanco para que me hiciera, sí, más flaco. He engordado mucho desde el año pasado. Creo que debo meterme a un gimnasio y ejercitarme. Pero ese es otro tema y asunto que pronto solucionaré.
8:47 de la noche.
Me bañé. Bien bañadito por si acaso.
9:03 de la noche.
Mientras me vestía, decidí servirle un poco de sus croquetas a mi gato, en caso me demore, pues para que no esté esperando por comida.
9:10 de la noche.
Salí de la casa rumbo a mi encuentro con Sheyla en el lugar que quedamos. "Me esperas en la puerta principal de Wong". Solo conozco una puerta, así que debe ser esa. Caminé hasta el paradero. Chapé mi couster. Cincuenta céntimos. Caminé hasta la puerta de Wong. Esperé.
"Cuando la vea, la saludaré e iremos a comer algo rico. Trataré no ponerme nervioso".
"Hay mucha gente".
"Me pregunto cómo vendrá".
"No me gusta ser de los que esperan".
"Se ve rico ese helado".
"Se supone que esta es la puerta. Bueno, es la única que conozco".
"¡Oh! El trencito comenzó a andar".
"Maldito tren, casi me atropella".
"Esa chica se ve linda".
"¡Oh, mierda! Se sentará ahí y me verá esperar".
"¿Por dónde puede ser que venga?"."Creo que está adentro y yo como idiota aquí afuera".
"Me duelen mis piernas".
"¿Será ella? No, muy vieja".
9:42 de la noche.
"Creo que ya se habrá regresado a su casa. No creo que espere tanto", dije. Regresé a casa. Me cambié de ropa. Llamé.
- Hola.
- Hola, ¿está Sheyla?
- Hola, Sheyla acaba de llamarme: "Joel no se aparece, mamá. Llámalo y dile que estaré en la puerta del Scotiabank".
- ¿Fue hace mucho esa llamada?
- No, no. Recién. Ni bien colgó, me llamaste.
- Ah, okey. Regreso entonces.
- Okey, Joelito. Ve.
Mierda, mierda, mierda. Está allí todavía esperando. Volví a vestirme pero esta vez decidí ponerme el otro par de zapatillas. Es que esos se ajustan con pega-pega. No tenía tiempo para estar amarrándome los pasadores del otro par. Podría. Porque de verdad con ese par me vería más alto. Pero necesitaba llegar rápido antes que se fuera. Caballero, a ser lo que soy. Chato. Me remojé la cabeza porque tenía un calor inmenso. Salí.
Mientras caminaba al paradero pensé: No puedo creer que siga esperando. Si hubiera sido cualquier otra chica, se hubiera ido, pero ella se quedó a esperar y encima llamó a su mamá para decirle que me llame y me diga que sigue esperando mi llegada. Yo de verdad que me sorprendí.
También pensé: ¿Qué me dirá? ¿Cómo me recibirá? ¿Qué mirada me pondrá? ¿Me asesinará? ¿Me ahorcará? ¿Me gritará en frente de toda la gente? ¿Me mirada con desprecio y luego se irá? Mínimo una cachetada y si se puede que sea con amor. ¿Pedirá más comida para que pague más? Ahora sí estoy realmente nervioso.
Llegué al paradero y tomé un taxi.
- ¿A Wong?
- Pero si está aquí no más... Tres solsitos.
- Vamos.
"Ojalá que aún no se haya ido, ojalá que aún no se haya ido", pensaba mientras el chofer conducía hasta Wong. Pensé: Cenaré con la chinche. Había un óvalo frente nuestro. El chofer debía ir de frente, pero éste giró.
- ¡¿Qué hace?!
- Uuuuyyyy... Disculpa, debía ir de frente. No te preocupes, un giro no más.
- Sí... Es que tengo una amiga que está esperándome yyy...
- Sí llegamos. No te preocupes, chinito.
(llegamos)
- Bien, gracias.
- ¡Suerte!
Bajé del taxi apresurado. Corrí. Vi el logo de Wong. "Allí estaba la puerta", pensé mientras corría a toda prisa por encontrármela. Ingresé.
- ¡¡¡Heeeyyy!!!
Volteé.
Era ella.
Era Sheyla.


