- Oye, ya me estoy aburriendo de escribirte cada día y esperar a que te conectes.
- Jajaja, feo -responde.
- Horrible.
- May.
- ¿Cómo estás, fea?
- Más fea que nunca.
- Eso ya sé, me refería a qué tal tu semana?
- Cansada. En el trabajo de mamá. ¿Y tú?
- Con gripe. ¿Cómo está tu hermanita? -le pregunto.
- Más gorda que nunca. Estoy subiendo algunas fotos de ella.
- A veeeeer...
(Veo las fotos)
- ¿Te gustan las fotos? -me pregunta.
- Mucho. ¿Fuiste a la playa y no me llevaste?
- Tú, pues, eres un amargado. También fui a bailar con Diego y sus amigos a Rústica.
- ¡¡¡Uuuuuuuuuuuuuuuh!!! ¡¡¡Reencueeentrooo!!!
- Jajaja. Chistoso. Estaba aburrida y fui.
- Yaaa...
- ¡Plop!
- Okey, okey. Te creo. Qué bueno que hayas salido a divertirte.
- Si, pues. Estoy muy estresada. ¿Y, tú, qué tal?
- Enfermo.
- ¡Plop!... ¿Cuándo salimos?
- No sé. Tú te me escapas siempre.
- Ya, pues.
- ¿Cuándo quieres que salgamos? Podemos hacerlo ahora. Contamos hasta tres y salimos a la calle.
- Jajaja. ¡Plop!
- Okey, salgamos. ¿Dónde quieres ir? ¿Qué quieres hacer? ¿Qué quieres ver?
- Cine, bailar, comer, pasear.
- Una cosa no más, mamita... Bueno, ¿cuándo quieres salir? ¿Cuánto tiempo tienes para mí?
- Jajaja. Dime y ya.
- Es que, es que.. No sé cuándo puedes.
- No, pues. Dime y punto.
- ¿Sábado?
- Okey. Llamas al celular de mi mamá. ¡Pero en serio! Chau, cuidate, que te mejores.
Desde las diez de la noche del 31 de diciembre del año pasado que no supe más de ella hasta once días después que tuvimos esta conversación. ¿Salir con quien alguna vez estuve casi dos meses? Se me hará difícil. Si la primera vez que me visitó, luego de más de cuatro años sin vernos ni hablarnos, estuve nervioso, hasta se dio cuenta que estaba nervioso por su presencia, ¿cómo pude ser tan tonto para aceptar salir con ella? Bueno, confieso que de todas formas habría aceptado. Recuerdo que durante el mes y medio que estuve con ella, nunca salimos, nunca se me ocurrió por la cabeza que ella quiera salir a pasear o al cine o a comer o a bailar. Okey, sí, lo sé. Soy un pésimo enamorado. Pero he mejorado... okey, no.
Al día siguiente, jueves, estuve pensando a dónde iríamos, qué haríamos ese día. Si me atreviese a ir a una discoteca con ella, estaría dándome un contragolpe. No sé bailar. Sería un tonto si voy a una discoteca con ella. Pasearía con ella pero... ¿por dónde? y ¿desde qué hora? Con este calor de mierda, no da ganas ni de caminar a la esquina. Me queda o salir a comer o ir al cine o ambos.
Me dije a mí mismo: "La llamaré a las ocho de la noche del viernes para acordar lo del sábado". ¿Dónde podría llevarla a comer? Consulté con mi mamá. Me dijo que a Rústica. Me pareció buena idea, ya que podría entonces comer mi lasagna. ¡Rico! Luego, pensé si ella quisiera ir al cine antes de comer, ¿qué película quiere ver una chica un sábado por la noche? Las únicas que me parecían indicadas fueron: "Las aventuras de Tin Tin", "El Gato con Botas" y "La última noche de la humanidad".
Llegó viernes. Y para mi suerte, fue viernes 13. Día de mala suerte. No soy supersticioso, pero uno nunca sabe. No recuerdo mis viernes 13, pero estoy seguro que no sufrí nada de mala suerte durante ese día. Estaba seguro que no me pasaría nada ya que no saldría de mi casa. Así que todo bien.
Pero en el transcurso de ese día, comencé a desanimarme. Por eso recurrí a Twitter: "Tengo 60 minutos para encontrar razones para no salir con la chinche... Hasta ahora solo tengo el calor".
- Di que es viernes trece y tienes miedo a que algo malo te pase -me dice Luciana.
- Jajaja. ¡Buena idea!... Lo malo es que saldré con ella el sábado.
- Dile que igual, el miedo te dura toda la semana.
- Nooo... Quedaría como un tonto... ¡Oh, dios! Faltan 23 minutos.
- Di que quieres ver el Rally Dakar.
- That's good!!! Pero el Rally llega el domingo.
- Pero hay informes todos los días a las doce del día y a las siete de la noche.
- ¿Y si me dice: "Okey, espero verte en los informes"?
- Pero lo pasan por televisión... Entonces dile que te vas a quedar en tu casa a ver los informes de la noche.
- "Disculpa, no podré, me quedaré todo el día esperando los informes del Dakar. Además, sigo con miedo del viernes 13", ¿así?
- Perfecto.
- Ya es hora de la llamada.
Dejé el Twitter. Cogí mi celular. Caminé hasta la sala para alejarme de la bulla de mi televisor. Mi gato seguía durmiendo. Sí. Ahora tengo un gato. Ubiqué el número. Respiré hondo. Llamé:
- Hooolaaa -dije.
- Hola.
- ¿Sheyla?
- ¿Qué tal?
- Yo bien... Te llamo para lo deeel sá...
- ¡Ah, sí! Ya, ¿qué haremos?
- No sé, ¿qué te gustaría hacer?
- ¡Vamos a comer! Me muero de hambre.
- Está bien. Vamos a comer.
- Okey... ¿En cuántos minutos nos vemos?
- ¿? Esteee... ¿Nos veremos hoy? Pensé que sería el sábado.
- Aya, entonces el sábado.
- Espera... ¿Qué día? ¿Hoy o Mañana?
- Nos vemos en una hora.
- Okey, entonces a las ¿9?
- ¿Qué hora es?
- Las ocho.
- Okey, entonces nos vemos a las 9, pero mejor me llamas en media hora para decirte que ya estoy saliendo de mi casa. Cierro la tienda y listo.
- Okey. Entonces, en media hora. Bye.
Colgué y tuiteé lo siguiente:
"Okey. La cita es hoy. Nos veremos en una hora. ¿Cuánto come una mujer?"
Y lo último:


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