domingo, 18 de diciembre de 2011

Conversaciones

20 de enero de 2011.
11:48 de la noche.

- Hola. ¿ Cómo estás? -dice ella.
- Tranquilo. ¿Y tú? -contesto.
- Ahí bien. Aún con mi brazo adolorido.
- ¿Todo bien en tu casa?
- Sí. ¿Y en la tuya?
- También. ¿Qué me cuentas? ¿Estás ocupada?
- No. Estaba viendo ATV Noticias.
- Te quiero preguntar algo.
- Dime.
- Quiero saber si te sientes agusta hablando conmigo.
- Sí. ¿Por qué crees que no?
- Yo hasta ahora no te puedo olvidar. Te sigo amando. Desde hace más de un mes y medio he estado atento al celular porque esperaba que me timbraras por lo menos para preguntarte cómo estás y que tú hicieras lo mismo. Y nada. Siento que ya me olvidaste. Quiero saber si es así...
- ¿Por qué me dices esto?
- ... para que de esa forma pueda estar tranquilo y despejar mi mente. Solo quiero saber eso. Ya no sientes lo que sentías antes por mí?
- No es eso. No te olvido... pero es mejor dejar las cosas así porque sé que tú, por más que quieras, no cambiarás. Claro, tampoco pienso que de la noche a la mañana cambies, pero sé cómo es tu carácter y ya me cansé de eso, de tus tratos ofensivos. Yo realmente me siento más o menos bien. Me siento libre y tranquila ya que sé que nadie me va a tratar mal y menos la persona que amo, que eres tú. Pero en fin. Esto debe acabar. Porque lo primordial para mí ahora son otras cosas como Dios, mi familia y mi bienestar. Además, no creas que es fácil olvidarte. No sabes cuánto me cuesta. No te lo digo porque tengo miedo, porque sé que soy débil. Me agrada que me llames porque me hace sentir bien. No creas que me interrumpes. Me pone contenta.
- A ti, pero a mí no.
- ¿Por qué a ti no?
- Porque cada vez que te llamé, no recibí un "te quiero", y cuando me dices que vuelva a llamar, siempre está tu celular apagado. Cuando te dije algunas veces "te quiero", tú no respondías o respondías en voz baja.
- Sabes que la bateria de mi celular no se carga de la forma normal si no que debo sacar el cargador y conectarlo a otro dispositivo. Bueno, ya me tengo que ir. Te quiero.
- Haré lo posible por olvidarte.
- No me digas eso. Chau. No amaré a nadie como a ti. Las cosas lindas que pasé contigo, no se borrarán. Chau. Te amo.

22 de enero de 2011.
10:11 de la noche.

- Hola. Te pasaste. Me dolió lo que leí de tu blog: "Chica de piel morena". Espero que con eso te olvides de mí. ¡Te odio! ¡Quiero olvidarte! Con eso me mataste. Espero que con eso seas feliz.

24 de febrero de 2011.
1:09 de la tarde.

- Te extraño.
- También yo. Te sigo queriendo aunque creo que aún no me crees.
- Pues no. Después de lo que hiciste, no.
- ¿Qué tal estuvo tu día?
- No preguntes eso.
- No preguntaré nada -dije.
- Así está mejor.
- Okey. Entonces, bye.
- No te vayas.
- No me voy. Solo te digo "bye". Y si me fuera, no te debería importar, por lo que hice.
- ¿Por qué me dices eso?
- Eso me haces entender con lo que me dijiste ese día.
Ella te envió un guiño "Cerdito"
- ¿Y el cerdito?
- Eres un cochino.
Has enviado un guiño "Ovni"
- Y tú un alien.
- ¿Por qué me dices eso? Tú eres un cochino por acostarte con otra.
- Yo lo digo por fastidiar.
- Te extraño. Me muero por verte.
- Igual yo. Por lo menos para explicarte en persona lo que sucedió.
- No puedo. No quiero escucharte más hablar de eso. ¿Qué explicación tienes que darme?
- Okey, entonces no hablaremos de eso.
- No te entiendo.
- No hablaremos de eso.
- Pero dime qué explicación me tienes que dar.
- Bueno, la misma, pero esta vez será en persona.
- No sé.
- Eso depende de ti. Si quieres que lo haga o no. Me gustaría verte
- ¿Por qué no borras lo que escribiste en tu blog?
- ¿Debería?
- Sí.
- Pero no hace daño a nadie. Ya no estamos. Pero está bien. Por ti.
- ¿Seguro?
- Sí. Revisa.
- De repente bajo a tu casa. Te timbro si voy.
- ¿De repente?
- Es que hace calor.

7 de junio de 2011.
5:09 de la tarde.

- Me estoy enamorando y me da miedo.
- No tienes por qué temer. Si él te entiende y te quiere, pues bien por ti- dije.
- Sé que me ama.
- Entonces no temas.
- Es que él tiene un pasado feo y me he enterado, no por él sino por otra persona. Y eso me dolió mucho. No tengo dudas. Su pasado no me deja en paz. Es tan fuerte que no sé si podré soportarlo.
- Si es tan grave, pues conversa con él. No tengas miedo.
- Sí, lo sé. Ya lo hemos hablado pero no sé. Él me hackeo mi correo.
- ¿Ese es el pasado?
- ¡No! Le di mi correo para que cambie la contraseña y ahora dice que se le olvidó.
- Bueeeno...
- Ahí tenía todos mis mensaje. Pero al menos tengo tus cartas.
-¡Oh, qué halago!
- Voy a leer tu blog.
Luego de unos minutos.
- Me hiciste llorar con esto: "Debo mencionar también a mi reciente ex. Ella me conoció como soy y aún así tuvo la valentía de estar conmigo, un chico ateo que no cree en la familia y no creía, según ella, en el amor que le profesaba. Fue una heroína tratando de salvarme de mí mismo. No lo consiguió. Se quedó a medio camino y se rindió. Lástima".
- Mmm...
- Me olvidaste.
- No te olvidé.
- "En el momento en que decidí alejarme de aquella chica, de quien desde hace mucho ya no siento nada, y quedarme solo, pues me di cuenta que mis manías y mi comportamiento nada agradables, por cierto, y algo tercos y sonsos, deberían cambiar, a no ser que ese sea mi verdadero yo. Y la verdad que cada vez estoy más seguro que así soy", ahí dice que sí.
- En ninguna parte digo que te olvidé. Han pasado ocho meses, no voy a seguir amándote, ¿no?
- También estarás en mis recuerdos. Siempre estarás en mí. Contigo aprendí muchas cosas y viví muchas cosas. Cosas que quizá nunca más viviré.
- Y aprendimos "cositas"
- Ay. Si las cosas hubieran sido diferentes. Pero en fin. Las cosas ya no se pueden retroceder.