30 de agosto:
- No me gusta ser sentimental.
- Es normal que una mujer sea sentimental.
- Ninguno de mis amigos fue a mi fiesta. Me dicen que vendrán mañana pero luego se retractaron. Solo mi mejor amigo vendrá. Pero igual me siento triste.
- Es normal que una mujer sea sentimental.
- Ninguno de mis amigos fue a mi fiesta. Me dicen que vendrán mañana pero luego se retractaron. Solo mi mejor amigo vendrá. Pero igual me siento triste.
- ¿Qué hay de tu enamorado?
- Es de lo más comprensivo y el único que me entiende y comprende. Está siempre cuando quiero algo pero hace unos meses hay algo en mí que dejó de quererlo. Creo que tengo miedo a quedarme sola.
- Es de lo más comprensivo y el único que me entiende y comprende. Está siempre cuando quiero algo pero hace unos meses hay algo en mí que dejó de quererlo. Creo que tengo miedo a quedarme sola.
- Te entiendo. Lo mismo pasé con mi última enamorada. Mi decisión fue dejarla, aunque ella me refuta y dice que quien terminó fue ella.
- Quiero volver a sentir lo que sentía por él, pero no puedo.
- Quiero volver a sentir lo que sentía por él, pero no puedo.
- Ay, Joel, me siento súper mal. Detesto ser sentimental.
- A veces, uno tiene tantas cosas en la cabeza que no sabe qué hacer y termina haciendo daño a quien más quiere. Mañana te visitaría pero irá tu amigo.
- ¿Jueves o viernes?
- Cualquiera de esos días.
- ¿Jueves o viernes?
- Cualquiera de esos días.
Se desconectó. Al día siguiente, le dejé un mensaje: "Buenos días, Sheyla. Espero que hayas despertado con buen humor y si no, pues a alegrarse. Quiero que estés feliz. No quisiera llegar a tu casa y ver que estás triste. Te daría un sopapo y te alegrarás. Okey, broma, no lo haría. En unos minutos, estaré saliendo a una entrevista. Quizá estaré llegando a mi casa a la una de la tarde. Espero encontrarte en línea. Te quiero".
Ese mismo día, horas después:
- ¿Qué tal estuvo tu entrevista?
- ¿Qué tal estuvo tu entrevista?
- Bien. ¿Qué tal tu día?
- Bien, me visitaron dos de mis amigos.
- Qué bueno.
- Oye, me pasas tu ¿blok? ¿blog? Bueno eso...
- Gracias por el cariño a mi blog.
- Quiero leer "La hermana de mi amigo".
- No sé, no la conozco.
- Bien, me visitaron dos de mis amigos.
- Qué bueno.
- Oye, me pasas tu ¿blok? ¿blog? Bueno eso...
- Gracias por el cariño a mi blog.
- Quiero leer "La hermana de mi amigo".
- No sé, no la conozco.
- Ya, pues. Dime, en qué año está.
- Enero, 2009.
- Enero, 2009.
No sabía qué pensar. Me intimidó que leyera mi blog y aún más que leyera lo que escribí sobre nuestra cortísima relación. Al poco tiempo, me escribe: "Hasta ahora llamo a amigos amigos con "cariño", "amor", "mi vida" y "mi rey". Lo siento, soy así. No pensé que lo tomarías tan a mal. Con lo referente a Karla: Su amiga me dijo que desde que te conoció, quería estar contigo. Qué mejor manera que Kristy, su mejor amiga, la ayude, pero haciendo quedarme mal no era la forma. ¡Y me decía amiga! Qué hipócrita, ¿no? Ahora todo es pasado. Me sentí en la obligación de darte una explicación que hace cuatro años no pude".
Me quedé callado y pensando qué escribir, qué responder. Hubiera preferido que esto lo hablemos en persona pero tal vez nunca habríamos tenido la oportunidad de conversalo bien como lo estábamos conversando en ese momento. No contesté. Siguió escribiendo: "Recuerdo el día de tu cumpleaños, 9 de julio. Cuando fui a darte mi pulsera, tú y yo ya no estábamos, pero tenía la intención de arreglar las cosas. Sin embargo, cuando abriste la puerta y te di mi pulsera, tenías una cara de pocos amigos y me hablaste muy serio. Me sentí muy mal cuando salí. Me prometí no volver. Hasta después de cuatro años que retomamos nuestra amistad. Cuántas cosas quedaron inconclusas o con dudas, ¿no?".
Luego, me propuse decirle algo que ocurrió ese mismo día en la tarde: "El día de mi cumpleaños, no sé si hablarlo por acá o en persona, pero ya me diste explicaciones por aquí así que haré lo mismo... El día de mi cumpleaños, en la tarde, llega Karla con otra dos chicas...". Me interrumpe: "Sí, me contaron".
Continué relatando: "Karla me besó y me pregunta: ¿Por qué te interesas en Sheyla si puedes estar conmigo?"
- ¿Estuviste con ella?
- ¿Estuviste con ella?
- No, no, no, no. Yo quería volver contigo pero pensé que ya era tarde. Le dije que se fuera porque no dejaba de pensar en ti. Y es cierto, aunque parezca no creíble.
- Ya no hablemos de eso. Me hace daño. Bueno, ya me voy.
- Sheyla...
- Suerte en la universidad.
- Suerte en la universidad.
- Sheyla, aunque haya sido poco tiempo, me gustó estar contigo.
- Chau, cuidate.
- Chau, cuidate.
(Y le dije algo que tal vez no debí hacerlo)
- Te confieso que me puse mal cuando me dijiste que tienes enamorado.
- Y yo cuando me contaste que vivías con Cristy, pero en fin.
- Te confieso que me puse mal cuando me dijiste que tienes enamorado.
- Y yo cuando me contaste que vivías con Cristy, pero en fin.
Días después, mientras leía un libro, una piedrita golpeó mi ventana. Miré por la ventana y era ella. Me cambié mi short por un pantalón y salí a verla. Me dice que estaba de pasada porque iría a una reunión con sus amigos en el Boulevard. Me dio gusto que se esté distrayendo con sus amigos. Me agrada que esté feliz y no estresada ni deprimida.
Regresando en el tiempo un ratito... El 21 de agosto me sorprendió que se refiriera a mí con las siguientes palabras: "Fuiste un ¡¡¡Magnífico, estupendo enamorado!!! Te pondría un 20". Le dije que no fuera graciosa y que dijera la verdad, que no fui un buen enamorado, que siempre preferí beber cerveza que disfrutar estar a su lado. Pero ella, terca, reafirma lo que dijo y que no "pienses lo contrario. Fuiste maravilloso y punto, ¿ok?".
Nunca pensaría mal de ella... De los demás, sí. De ella, no. Nunca.