Fue extraño al inicio. No sabía que decirle. No supe cómo saludarla mientras bajaba yo las escaleras para abrirle la rejilla de mi casa. Usé a mi gato como excusa para que pudiera entrar a mi casa, ya que hacía un frío terrible y yo estaba sucio y con el cabello revuelto. Me esperaba algún tipo de ataque de ella después de lo ocurrido hace años. Debo confesar que no he sido un muy buen enamorado y que tal vez por eso me dejé llevar por lo que dicen los demás. Pero ahí estaba, en frente de mí, sonriéndome, diciendo: "Hola, Joel".
Han pasado cuatro años. Mucho tiempo para un chico de 19 y una de 17. Perdón, una a punto de cumplir 17. O mejor dicho, una a una semana de cumplir 17. Hemos vuelto a hablar hace muy poco. Desde el primero de julio para ser exactos.
- Hola, Sheyla.
- Hola, ¿cómo estás?
- Bien, ¿y tú?
- Igual, todo tranquilo. A los tiempos que hablamos. (Luego se desconectó)
Pero en realidad, todo volvió a empezar desde el 25 de marzo cuando se me ocurrió agregarla y comentar su foto en la que aparece con un vestido azul. ¿Mi comentario? "azul...!"
- ¿Te gusta?
- Tanto como dormir.
- Me dejas muda.
- Tranquila, ahora despierto muy temprano.
- ¿?
Luego recordé que ella no conocía esa faceta mía de dormir mucho. Tal vez por eso me dijo lo siguiente en otra conversación por Facebook.
- ¿No te cortas el cabello?
- Sí, pero crece muy rápido.
- ¿Qué cambió en ti?
- Mmm... Mis lentes
- ¿Sigues siendo el mismo o cambiaste?
- Puede que haya cambiado.
- Para bien... supongo.
- Bueno, ya no tomo (cerveza).
- Jaja. ¡Me parece muy bien!
- ¿Algo que te haya molestado de mí y que esperas que haya cambiado?
- Eso. No me gustaba que tomes. Tomabas mucho.
- Sí, lo recuerdo, pero ya no lo hago más. Ya hace más de año y medio que no tomo.
Luego tuvimos una conversación media rara. Algo que quizá nos caracteriza. O tal vez solo a mí y ella me siguió la corriente. No sé pero me divertí demasiado.
- Azul (again)
- ¿Te gusta? (again)
- Tanto como ver la puesta del sol -le digo.
- Debes estar prendido en tu ventana, ¿no?
- Demasiado. Esperando a que llegue mi princesa y me rescate.
- Jajaja. ¿Rescatarte de qué?
- De mí.
- ¿Por qué?
- Porque soy medio loco O_O
- ¿Por qué lo dices?
- Porque estoy viendo la beatificación del Papa Juan Pablo II pero soy ateo.
- Jajaja. Ay, ay. Hasta tu mismo te das cuenta.
- ¡Hola!
- Jajajaja. ¿Quién eres? ¿Quién soy? ¿Eres tú? o ¿Soy yo?
- Si no sabes quién eres tú y ni sé si soy yo, entonces, ¿por qué estoy en facebook?
- Jajaja. ¿Qué es facebook? ¿Tú sabes?
- Me suena a Hi5.
- ¿Y Hi5? Ahmmmm, ya sé. Estamos en una conversación.
Esta conversación media extraña la tuvimos el 30 de abril de 9 a 10:30 de la noche. Quince dias después, escribe: "Aquí empezó nuestra amistad".
El 23 de julio me enteré que se había mudado.
- Vivo en el Rimac.
- ¿Te mudaste?
- Sí, ¿y tú sigues en tu casa de siempre en Los Olivos?
- Sí =(
- ¿Y esa cara?
- Porque tú te mudas y yo no.
- ¿Tú crees que es lindo?
El 4 de agosto me contó que fue internada por su gastritis. Al menos tenemos algo en común. Ni ella ni yo nos alimentamos bien.
- ¿Ahora te estás alimentando bien?
- Estoy a dieta. Huevo y papa sancochados. Solo como eso.
Le dije que si se mejoraba, le llevaría a comer. "KFC", me dice. "No, porque te hará mal y no quiero ir preso", dije.
Me sorprendió el viernes 5 de agosto cuando me dijo que vendría por mi casa y que se daría un tiempito para visitarme.
- ¿Cómo a qué hora estarás?
- En la tarde.
- ¿1? ¿2? ¿3?
- 3 o 4. Toco el timbre, ¿no?
- No podrás porque taparon las rejas.
- ¿Ahoraaaa? Tengo que gritar: ¡Joeeeeeeeeeel!
- Ya sé, piedrita.
- Espera mi rocón, entonces.
Lo esperé y nunca llegó. El domingo me escribe: ¿Estarás en tu casa ahora?. "Sí, estoy en mi casa", le digo. Horas después, mientras jugaba con mi gato, escucho: ¡Joeeeeeeeeel! Veo por la ventana y allí estaba ella.
La vi y casi me caigo. Antes de salir de mi cuarto, me cambié el buso y me puse un pantalón. Es que mi buso tenía un hueco y no quería que lo viera. Abrí la puerta de mi casa y bajé a abrirle la rejilla. Durante todo ese recorrido, corto recorrido, estuve pensando cómo saludarla. "Hola" o "Hola, Sheyla" o "Hey, cómo estás" o "¿Qué tal?" o "Hi".
- Hola, Joel.
- Hola, Sheyla.
- ¿Cómo estás?
- Bien, bien. ¿y tú? -estaba nervioso.
- Bien.
continúa...