miércoles, 6 de julio de 2011

Te extraño

Despierto. ¿Qué veo? ¿Qué hago? ¿Qué digo? No lo sé. No estoy consciente de lo que hago o de lo que hace mi reflejo.. Tan solo puedo apreciar lo que veo y lo que veo de verdad que... no sé... ¿me gusta? No tengo idea qué responder. Me encuentro en sentado en una silla esperando. ¿Esperando a alguien? Tal vez sí porque tengo un libro en el brazo.

Ya pasó varios minutos y no veo que alguien se acerque a mí. ¿A quién estoy llamando? Estoy confundido. ¿Esto es un sueño, es una pesadilla? ¿Me acerco a mí mismo?  Lo único que hago es ver por todas las direcciones. Parece que nadie vendrá. ¿Qué estoy leyendo? Me acercaré a leer un poco...
"...Estoy en una encrucijada. Me gustas. Sí. Me sigues gustando. Extraño tu aroma, tu perfume, tu boca, tus piernas, tu entrepierna, tu trasero. Extraño aquellas tetas que usaba para dormir, aquellos brazos que me abrazaban y me apretujaban contra tus senos delicados. Extraño aquellas manos con las que me acariciabas la cara y con las que de vez en cuando me masturbabas. Extraño las veces que te quedabas dormida en mis brazos. Te extraño a la hora de ir a comprar chifa.  
Te extraño cuando veo mi habitación desornada y me mandabas a ordenarla y yo terco te decía que no porque en cuestión de minutos lo desordenaría nuevamente y tú, tan amable, lo ordenabas por mí sabiendo muy bien que pronto volvería estar desordenada. Te extraño a la hora de arreglar la funda de la cama. Te extraño cuando al despertar no tengo a quien decirle "amor, tengo ganas". Extraño esas muecas divertidas que haces y que me enseñaste a hacer. Extraño tus gemidos a la hora de hacer el amor o a la hora de hacer, como le llamabas tú, "eso". Extraño los seis meses que dediqué a llegar tarde a casa para vernos ya que salías a las 10 de la noche del trabajo y yo no podía esperar 4, a veces 5, horas en aquella casa de San Miguel.  
Extraño que me digas "mañoso", "cochino", "cagón", "pichilón", "ya no te masturbes más", "lávate ese cabello", "vamos a dormir". Te extraño a la hora de ponerme las medias, ya que te molestabas y me decías: "deja de ponerte tres pares de medias", y yo te respondía: "pero tengo frío", y me mirabas fijamente y decías: "pero hace calor". Te extraño a la hora de ducharme. Extraño aburrirme de ti. Te extraño porque sé que ya no tengo a alguien que me diga: "dame masajes". Extraño darte masajes, porque de ahí teníamos sexo. Extraño tus orgasmos, me divertía mucho que me dijeras siempre: "Me morí".  
Te extraño a la hora de comprar películas, porque siempre pedías de terror o de vampiros y yo quería románticas. Extraño mis alergias al condón. Te extraño cuando veo mi teléfono celular porque las únicas llamadas que recibía eran tuyas. Te extraño a la hora de hacer tareas, porque te usaba de excusa y así dejar las tareas para después. Extraño tus jeans ajustados. Extraño tus cinco brasiers aunque ahora son más. Extraño tu ropa interior que con el pasar del tiempo fueron reduciéndose (hilo dental). Extraño comprarte esos chocolates que me pedías que te comprara: "tráeme Travesuras". Extraño besar cada centímetro de tu cuerpo.  
Extraño decir que eres el amor de mi vida, porque estaba seguro que lo eras. Te extraño cuando camino por un parque, porque siempre te decía que puede venir un choro y me decías que no fuera tan miedoso y te respondía que no soy miedoso e inflaba mis cachetes para que me mires tiernamente, aunque al final te burlabas de mí. Extraño tu música. Extraño la música que poníamos a la hora de hacer el amor para disimular nuestras agitaciones. Extraño darte masajes a los pies y entrecruzar los dedos de tus pies con los de mis manos. Extraño verte viendo la televisión y darte besos de vez en cuando mientras escribo.  
Te extraño cuando voy en bus. Extraño nuestras poquísimas cuasiborracheras. Extraño estar desnudo en la cama hablando por teléfono mientras tú estás desnuda a mi lado y disimulas estar dormida cuando te pido que digas "hola". Extraño las pocas veces que me dijiste: "Quiero ver porno", y yo sacaba el CD o ponía la página que hace mucho ya no veo. Extraño quedarnos dormidos todo el día y no salir del cuarto para nada. Extraño verte a mi lado. Extraño tomarte de la mano. Te extraño cuando voy a dormir. Te extraño cuando me llamas. Te extraño cuando me visitas. Te extraño cuando me confiesas que entre tú y él aún no pasó nada de nada. Te extraño cuando, a pesar de ya no ser enamorados, nos besamos. Te extraño cuando, a pesar de ya no ser enamorados, nos desnudamos.  
Te extraño cuando le eres infiel a tu chico conmigo..."
¿Qué hace ella aquí? ¿Nos citamos? Bueno, no sé en realidad qué está pasando. Al parecer solo seré un simple observador. Diablos. No puedo escucharme. No puedo escuchar lo que digo ni lo que ella dice. Esto es genial. Asombroso. Me siento mucho más inútil ahora. ¿Ahora qué hago? Ver cómo yo y ella mueven las bocas y se abrazan a cada rato. Es lo único que puedo hacer.

Es increíble verme a mí riéndome con ella. Sí lo hicimos pero no muy seguido. Es extraño todo est... Se levantaron. Caminan. Tendré que seguirlos. Ella se aferró a mi brazo. ¿Por qué lo hace? Ella sabe muy bien que detesto que me tomen del brazo cuando tengo las manos en los bolsillos. Pero... pero ¿qué hago yo dentro de una iglesia? No me obligó ella, lo estoy haciendo por mi cuenta. Esto debe ser un sueño.

¿Qué son esas hojas?
- Son las hojas que debí presentar al encargado.
- No te lo pregunté.
¿Pudo escucharme? ¿Puedo escucharlos? Esto se está poniendo interesante... Continuará.