sábado, 19 de marzo de 2011

Promesas

Y te llamé. Lo hice porque te extraño. Porque extraño esa voz que escuchaba siempre al acostarme y siempre al despertarme. Porque con oír tu voz me siento bien y me siento mal. Porque al escuchar tu voz salir del auricular recuerdo los momentos terribles que pasamos, y pasamos por mi culpa, y que estoy seguro no volveremos a pasar, ni como pareja ni como amigos.

Te pregunté cómo estabas. Sentí ganas de saber de ti. "Estoy bien", respondiste. Te llamé por otra razón y me dio mucho gusto que aquella preocupación que tenía haya sido despejada por las respuestas que me dabas. No supe qué más decirte, solo quería saber cómo te sentías y cómo estabas. "Dime que me quieres y me amas". Fuiste muy atrevida para pedirme que te diga esa oración.

Me contaste que cualquiera de estos días llegará tu hermano y cuando llegue irán a averiguar el instituto donde quieres estudiar. "Mi amiga también me llamó. Tengo que saber algo de computación y listo. Este lunes empiezo", agregaste. Te deseé suerte. Te escuché alegre. Me alegré. Entendí que estás bien. "¿Cómo estás, tú?", preguntaste. Yo estoy bien. Me siento tranquilo. Relajado.

Me siento bien. Estuve pensando en mí. Entendí que la depresión que me ganó durante más de 4 meses fue porque todo ese tiempo estuve pensando en ti y en nuestra relación que se terminó por mis enojos y berrinches. Por eso elegí pedirte que terminaras conmigo. Aceptaste. Me deprimí desde octubre (2010) hasta marzo (2011).

Un dia de la segunda semama de Marzo, nos encontramos. Jueves para ser exacto. Estuviste hermosa. No conversamos. Nos besamos. Yo no quise. No confío en mí. Te fioste. "No la volveré a ver", pensé. Decidí escribir en el blog "Fin de una etapa". Me di por vencido. Ya no quise más esperar por una respuesta tuya. No aguanté la depresión y decidí abandonar. Lo leíste. Durante la semana, recibí mensajes de texto tuyos al celular. Me timbraste. Querías que te llamara. No lo hice. Me resistí a hacerlo. Al final, te llamé. "Me da mucho gusto que ahora pienses en ti. Siempre te voy a querer y amar. Siempre estarás dentro de mi corazón", me dijiste. "¿Puedes decirme que me quieres?". "No", respondí. "¿Por qué?". "Porque no me hará bien".

Nos volvimos a ver el sábado pasado. Fue la última vez que nos vimos. Vimos unas películas. Me miraste. Te miré. Me sonrojé. Te abracé. Aceptaste mi abrazo. Quise seguir viendo la televisión. No me dejaste de abrazar durante un buen tiempo. Te di besos en la mejilla. "Te voy a conquistar", me confesaste. Sonreí. Llegó la hora de despedirnos. Nos abrazamos y te dije que espero que encuentres a un chico que sea ideal para ti. "¿Por qué me dices eso?". "Porque nuestra relación terminó mal y si volvemos, puede que termine o un poco mejor o peor", te respondí. "¿Me acompañarás al paradero?". "No".

Ayer, viernes, te llamé para saber cómo estabas. Quise escucharte. "Dime que me quieres y me amas". Hice un ruido como diciendo "qué fastidiosa". "No importa. No me lo digas. Yo sé que me quieres y me amas". Eres estupenda. Ahora entiendo por qué decidí estar contigo y por qué me enamoré de ti.

Estoy solo. Estás sola. No podemos ser enamorados. Lo intentamos. "Cuando una chica se cruce en mi camino y comience a gustarme estar a su lado, te lo diré", te prometí. "Cuando un chico comience a gustarte, me lo dirás, ¿sí?", te pedí. "Ok, pero ten por seguro que estaré esperándote", respondiste. "Igual yo". No confío en lo último que dije...

jueves, 10 de marzo de 2011

Fin de una etapa

En una vida hay varios caminos, aunque a mí me gustaría decir que existen varias líneas de tiempo que se deshilachan de aquella primerísima línea de tiempo con la que empezamos, es decir desde el primer segundo de nuestra vida. Tal vez sea esa la razón por la que estoy dedicando una pequeñísima parte de mi vida en estudiar el tiempo. 

Durante mi vida tuve que elegir entre una cosa y otra. Estoy seguro que en esos momentos pensé en que no son "gran cosa", en que son cosillas que debo decidir porque tengo que elegir algo. Por ejemplo: Yo decidí dejar de jugar el futbol hace algunos años y ahora, cuando se presenta la oportunidad o cuando me invitan a jugar, pues acepto sin chistar. Lo hago porque creo que es una manera de mantener las pocas amistades que tengo o que creo yo tener. Por otra parte, lo hago porque le hará bien a mi cuerpo entrenar un poco. Seré honesto, no hago ejercicio desde hace muchos años. Si yo decidiera correr ahora, estoy segurísimo y ya lo comprobé que a los dos o tres minutos estoy sudando o jadeando o corriendo en menor velocidad o estará comenzando a dolerme las piernas o todo lo anterior al mismo tiempo (ya me ha sucedido).

Dejando de lado mi mal y pésimo físico, debo decir o tal vez sea locura mía que siento que mi vida está yendo por un camino o mejor dicho por una línea de tiempo que me es favorable y excitante y, por qué no decirlo, divertida. Y me da mucho gusto que sea así. Deduje que ya no debo estar deprimido ni estar siempre callado. Llevo ya dos semanas en cuarto ciclo y creo que debo hacer amistades y ser el mejor de la clase, como sorpresivamente lo fui el ciclo pasado.

Debo rediseñar mi actitud y mi comportamiento con los demás, no ser tan cortante. Aunque hace unas horas en clase de técnicas de periodismo escrito II, una chica, muy fea por cierto, me preguntó si el profesor dejó alguna tarea. Le dije que sí. Me preguntó cuál. "Es escribir el perfil de un personaje, cualquiera. Lo escribiremos hoy mismo", respondí. "¿Hicieron clase sobre el perfil?", preguntó. Solo me quedó responder lo siguiente: "Sí, el ciclo pasado".

Sin embargo debo contar que no fui tan cortante con una chica en clase de Tecnología de la Información y Comunicaciones. La conversación empezó con una pregunta que ella me hizo respecto a algo que no entendió de la clase. Me divirtió el hecho que no supiera sobre las etiquetas al momento de crear una página web. Sin que yo pregunte algo, ella me confesó que dejó un año la universidad porque debía trabajar. A lo que deduzco que debe tener entre 20 y 23 años. Conversamos sobre algunas otras cosas. Me preguntó si escuché o vi la noticia sobre un chico que asesinaron y lo arrojaron en la Costa Verde. Le dije que sí (siempre veo las noticias). Me preguntó si lo conocía. Le dije que no. Me cuenta que es amigo suyo, o mejor dicho "fue" amigo suyo, y que ese día que lo asesinaron, ella estaba en querer llamarlo o no. Cosas de la vida. Confieso que no sé el nombre de ella.

También debo decir que en los últimos meses tomé decisiones que fueron incorrectas y me llevaron a una línea de tiempo en la que mi relación con aquella chica que alguna vez quise y amé terminara. Por lo que quedé muy deprimido y sin ánimos durante cerca de cuatro meses. Pero esos cuatro meses los pude sobrellevar gracias a Eri, quien se convirtió o tal vez yo la convertí en un apoyo para mí. Las conversaciones que tuve con ella fueron, y son porque seguimos con nuestras pláticas, divertidas y alucinantes y sin sentido, y esas conversaciones fueron las que me levantaron el ánimo. Y lo mejor de todo, conseguí una amiga.

Esta nueva línea de tiempo que elegí al parecer me es favorable. Aunque puede que se vuelva en mi contra. Así que tendré que decidir bien cada instante. Me siento bien. Me siento tranquilo. Me siento animado. Me siento demasiado bien. Y si llegase el momento en que mi línea de tiempo se cruce con la línea de tiempo de alguna chica y, que al vernos, nos demos cuenta que nuestro destino es estar juntos, pues no la desaprovecharé y eligiré buenas decisiones. Mientras tanto, tomaré con calma todo.