domingo, 14 de agosto de 2011

Cuatro años después

Fue extraño al inicio. No sabía que decirle. No supe cómo saludarla mientras bajaba yo las escaleras para abrirle la rejilla de mi casa. Usé a mi gato como excusa para que pudiera entrar a mi casa, ya que hacía un frío terrible y yo estaba sucio y con el cabello revuelto. Me esperaba algún tipo de ataque de ella después de lo ocurrido hace años. Debo confesar que no he sido un muy buen enamorado y que tal vez por eso me dejé llevar por lo que dicen los demás. Pero ahí estaba, en frente de mí, sonriéndome, diciendo: "Hola, Joel".

Han pasado cuatro años. Mucho tiempo para un chico de 19 y una de 17. Perdón, una a punto de cumplir 17. O mejor dicho, una a una semana de cumplir 17. Hemos vuelto a hablar hace muy poco. Desde el primero de julio para ser exactos.
- Hola, Sheyla.
- Hola, ¿cómo estás?
- Bien, ¿y tú?
- Igual, todo tranquilo. A los tiempos que hablamos. (Luego se desconectó)

Pero en realidad, todo volvió a empezar desde el 25 de marzo cuando se me ocurrió agregarla y comentar su foto en la que aparece con un vestido azul. ¿Mi comentario? "azul...!"
- ¿Te gusta?
- Tanto como dormir.
- Me dejas muda.
- Tranquila, ahora despierto muy temprano.
- ¿?

Luego recordé que ella no conocía esa faceta mía de dormir mucho. Tal vez por eso me dijo lo siguiente en otra conversación por Facebook.
- ¿No te cortas el cabello?
- Sí, pero crece muy rápido.
- ¿Qué cambió en ti?
- Mmm... Mis lentes
- ¿Sigues siendo el mismo o cambiaste?
- Puede que haya cambiado.
- Para bien... supongo.
- Bueno, ya no tomo (cerveza).
- Jaja. ¡Me parece muy bien!
- ¿Algo que te haya molestado de mí y que esperas que haya cambiado?
- Eso. No me gustaba que tomes. Tomabas mucho.
- Sí, lo recuerdo, pero ya no lo hago más. Ya hace más de año y medio que no tomo.

Luego tuvimos una conversación media rara. Algo que quizá nos caracteriza. O tal vez solo a mí y ella me siguió la corriente. No sé pero me divertí demasiado.
- Azul (again)
- ¿Te gusta? (again)
- Tanto como ver la puesta del sol -le digo.
- Debes estar prendido en tu ventana, ¿no?
- Demasiado. Esperando a que llegue mi princesa y me rescate.
- Jajaja. ¿Rescatarte de qué?
- De mí.
- ¿Por qué?
- Porque soy medio loco O_O
- ¿Por qué lo dices?
- Porque estoy viendo la beatificación del Papa Juan Pablo II pero soy ateo.
- Jajaja. Ay, ay. Hasta tu mismo te das cuenta.
- ¡Hola!
- Jajajaja. ¿Quién eres? ¿Quién soy? ¿Eres tú? o ¿Soy yo?
- Si no sabes quién eres tú y ni sé si soy yo, entonces, ¿por qué estoy en facebook?
- Jajaja. ¿Qué es facebook? ¿Tú sabes?
- Me suena a Hi5.
- ¿Y Hi5? Ahmmmm, ya sé. Estamos en una conversación.
Esta conversación media extraña la tuvimos el 30 de abril de 9 a 10:30 de la noche. Quince dias después, escribe: "Aquí empezó nuestra amistad".

El 23 de julio me enteré que se había mudado.
- Vivo en el Rimac.
- ¿Te mudaste?
- Sí, ¿y tú sigues en tu casa de siempre en Los Olivos?
- Sí =(
- ¿Y esa cara?
- Porque tú te mudas y yo no.
- ¿Tú crees que es lindo?
El 4 de agosto me contó que fue internada por su gastritis. Al menos tenemos algo en común. Ni ella ni yo nos alimentamos bien.
- ¿Ahora te estás alimentando bien?
- Estoy a dieta. Huevo y papa sancochados. Solo como eso.
Le dije que si se mejoraba, le llevaría a comer. "KFC", me dice. "No, porque te hará mal y no quiero ir preso", dije.

Me sorprendió el viernes 5 de agosto cuando me dijo que vendría por mi casa y que se daría un tiempito para visitarme.
- ¿Cómo a qué hora estarás?
- En la tarde.
- ¿1? ¿2? ¿3?
- 3 o 4. Toco el timbre, ¿no?
- No podrás porque taparon las rejas.
- ¿Ahoraaaa? Tengo que gritar: ¡Joeeeeeeeeeel!
- Ya sé, piedrita.
- Espera mi rocón, entonces.

Lo esperé y nunca llegó. El domingo me escribe: ¿Estarás en tu casa ahora?. "Sí, estoy en mi casa", le digo. Horas después, mientras jugaba con mi gato, escucho: ¡Joeeeeeeeeel! Veo por la ventana y allí estaba ella.

La vi y casi me caigo. Antes de salir de mi cuarto, me cambié el buso y me puse un pantalón. Es que mi buso tenía un hueco y no quería que lo viera. Abrí la puerta de mi casa y bajé a abrirle la rejilla. Durante todo ese recorrido, corto recorrido, estuve pensando cómo saludarla. "Hola" o "Hola, Sheyla" o "Hey, cómo estás" o "¿Qué tal?" o "Hi".
- Hola, Joel.
- Hola, Sheyla.
- ¿Cómo estás?
- Bien, bien. ¿y tú? -estaba nervioso.
- Bien.
continúa...

2 comentarios:

  1. no.... ! te enojes pero creo que aun hay un sentimiento que pues como lo veo yo u_u claro esta! .... no ha muerto! mmm pero me gusto y divirtió mucho leer ttu blog! esta pajasa! n_n ... xD

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  2. Todas vuelven, te seguiré solo para saber como acaba. :D

    Todavía no he leído las demás entradas pero bueno el post.

    ¡Saludos!

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