Recuerdo aquella vez en la que me perdí, en la que me deshice de mí, en la que no me encontré, en la que no supe ni siquiera donde estaba o, al menos, donde me dirigía. Pues, no sabría qué contar al respecto ya que hace mucho que no me pierdo y confieso que quiero volver a perderme como hace más de año y medio lo estuve.
Anduve por un camino no hecho, un camino incierto, incierto pero favorable, exitoso, un camino en la que estuve solo, un camino en la que tuve que agruparme con personas diferentes a mí para poder sobrevivir, un camino en la que estuve totalmente separado de mí pero junto a alguien que me apoyó, aún sufriendo mis enojos y mis insultos, y me quiso y quise y amé.
Barajo muchas causas respecto a mi declive académico. Una de ellas, aunque no me guste reconocer, puede ser que mi antigua relación con aquella chica que aparece en varios escritos míos publicados en este blog haya sido para mí, inconscientemente, un buen método para estudiar ya que tenía a alguien muy cercano a mí a quien podía ignorar. Tal vez sea eso, no lo sé. Espero que no, sino tendré que pedirle que vuelva a ser mi enamorada, eso sí, debo aclarar que será todo falso.
Pero no quiero llegar a eso. No creo tampoco que esa sea la razón por la que estoy pasando una crisis académica en mi vida. Otra de las causas a mi problema es que haya tenido la pésima idea de haberme inscrito en el turno mañana. Es decir, estudiar de 8 de la mañana hasta las 12 y 20 de la tarde. ¿Será esa? Tal vez. No lo sé. Posiblemente.
Me estoy esforzando por despertarme muy pero muy temprano. Lo logro, en ocasiones. No lo logro en casi la mayoría de las veces. Vivo, por así decirlo, lejos de la universidad por lo que tengo que despertarme a las 5 o 5 y 30 de la madrugada.
Digamos que despierto a las 5 y 30, luego voy a ducharme por un máximo de 30 minutos, de ahí me visto durante unos 20 y para acabar desayuno en unos 10 o 15 minutos. A más tardar debo salir de casa a las 6 y 30 para poder ir tranquilamente en la Covida. Si salgo a las 6 y 50 aún puedo ir en un bus pero no en la Covida sino en la 41, otra línea de transporte público, que tiene una ruta mucho más corta que la anterior.
Y en extremos casos, o sea en los días en que despierto a las 6 y 30 y tan solo tengo tiempo para planchar la ropa que me pondré ese día y desayunar alguito, pues a más tardar debo salir a las 7 de la mañana, luego tomar cualquier puto bus hasta Alfonso Ugarte (20 minutos), bajar del bus, ir hasta la Estación Quilca del Metropolitano, esperar el Expreso 1 (en ocasiones 20 minutos), subir, bajar en la Estación Canaval y Moreyra (10 minutos después) y tomar otro bus que me llevará a la universidad o en caso super extremo, tomar un taxi (4 o 5 soles, dependiendo del chofer). En ocasiones, aún haciendo todo esto, llego tarde.
Una tercera razón para estar en esta crisis tal vez sea, y creo que es la más probable, la más cierta, que soy un maldito vago de mierda. Maldito, sí. Vago, también. De mierda, probablemente sí. Okey, sí, lo soy.
Otra razón tal vez sea que los cursos del cuarto ciclo son demasiado para mí y mi inteligencia ya llegó a su limite o quizá mi inteligencia no quiere trabajar más y se hartó de mí, lo que es más probable.
Sea cual sea la razón principal de la crisis académica que estoy atravesando, pues tendré que ignorarlo. Solo me faltan unas cuantas semanas de clases y luego los examenes finales. Puedo hacerlo. Debo esforzar por unas semanas más y listo.
Si llego a pasar a quinto ciclo, pues ahí sí me esforzaré como lo hice en los tres primeros ciclos. Mi promedio es de 16.08. Ahora con este cuarto ciclo, estoy muy seguro que bajará a 15 y posiblemente a 14. Dios no quiera que baje mi promedio a 14.
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