- No hay nada más rico que una chela -dice Joel
- Tómatela. No tenía ganas.
- ¿Donde chucha la metiste?
- Ahí está, carajo.
- No la encuentro.
- Putamare, chino. Ahí. Mira mi dedo a donde apunta.
- Aaaahhhh.... Ya la encontré.
- ¿Qué buscabas? -pregunta Joan
- Unas cartas de juego.
- Unas cartas de niño huevón.
- Oe ya pes, Joel. Desde hace rato que me tratas mal.
- Ayyy, que cabro. Ya nena tranquila.
- Aparte de hacerse estúpidos ¿Qué me cuentan? -pregunta Joan.
- Na`e`na -dice el chino
- Bueno.. Pa`que veas que pienso en tí, dejé a una jerma pa`estar acá.
- Ah ya veo -dice Joan.
Luego, los tres comenzaron a tomar, Joel como siempre tomaba como si alguien le fuera a quitar mientras que el chino tomaba poco y jodía a Joan por lo sano que és.
- Aguanta, aguanta... Joan... ¿Qué mierda estás tomando?
- Té... ¿Porqué?
- Veste cun... No me rompas los huevos.
- Oe... tú tienes una lengua...
- Así le gusta a mi jerma jaja.
En ese instante, Joel pensó en hacerle una broma a Joan por lo serio que és y se acuerda de un chiste.
- Oe, Joan. ¿Alguna vez viste una carrera de desnudos?
- Sí, el otro día que pasaba por la casa de tu enamorada. Jajaja.
- Jajaja. Te cago, Joel -se ríe el chino.
- Ya bueno.
Después de tomar algunas cuantas se tranquilizaron el chino y Joel. Joan se fue a observar el mar. El chino se acerca a él.
- Joan. Nos parece bien que tú seas así, frío, tenebroso, sin sentimiento, con una expresión serena en el rostro, pero como que Joel y yo nos sentimos apartados de tu vida. Recuerda que somos parte de tí.
- Sí, lo sé. Quizá es porque debo concentrarme en la universidad.
- Tanto tú como yo y como el pendejo de Joel sabemos que eso es mentira.
- Me cagaste. Entonces la verdad ni idea. Quizá no soporté el hecho de haberme cambiado de colegio.
- Puede ser. O también por no querer hacer el ridículo como antes.
- ... Claro.
- Oye pendejo. ¿Me prestas tu baño?
- Anda.
- Puta madre me asustó -dice el chino.
- Sabes que él es así. ¿Y tú que tal como la estás pasando?
- Ya sabes... Corriendo por cualquier lado y jodiendo a todos incluso a Hever, con él nos divertimos cuando comenzó a utilizar muletas.
- Sí, me acuerdo. ¿Cómo está César?
- Te extraña.
- Yo también. Pero bueno no puedo hacer nada. Pasaron 3 años.
- ¿Y cuándo estabas en cuarto de secundaria? -dice Joel llegando a ellos
- ¿Que tiene?
- Estabas bien. No eras la mierda de ahora. Tenías amigos, Diego, Miguel, Hever y los demás. Encima conseguiste una gran amiga que es Tatiana.
- Y ahora no tienes a ninguno excepto Tatiana -recalca el chino
- Sí, lo sé. No tenía opción. Tenía que escapar.
- ¿De lo que hiciste?
- Sï.
- Si sacamos algo importante después de irte de ellos, fue el encuentro entre tú y Catrina-interrumpe Joel
- Gracias. Al fín un apoyo.
- Pero reniegas, imbecil, con ella. ¿Quién carajo quisiera estar contigo?
Joan se retira a la sala y se sienta en el piso. Joel se acerca por detrás de él. El chino se tropieza y pierde el conocimiento.
- Mira. Si te acercas para decirme lo que soy entonces te pido que te largues.
- ¿Es por esta actitud por la cual nos alejaste de tí? ¿Tú crees que nosotros estamos bien viviendo lo que tú ya viviste? Porque si es así, al chino y a mí nos agrada donde estamos. Tenías una buena vida.
- Pero ¿Qué quieres de mí? ¿Que retroceda y me quede con lo que tenía?
- Sería bueno.
- Pues no. Mil veces deseo ser la mierda de ahora que el ignorante que era antes.
- ¿Ahora soy ignorante, reconchatumadre?
- Sí. Lo único bueno y maravilloso que conseguí al alejarme de ustedes fue Catrina. (Silencio)
- No me jodas. Ahora somos menos que una chica.
- Sí, ella es lo más importante que tengo...
- Ella te aguanta. La pierdes varias veces. Si es lo más importante ¿Porqué pelean y terminan y encima regresan? -dice Joel
- ...
- Me lo imaginaba, ni siquiera eso puedes responder. Creo que Catrina hacía bien en terminar, hasta yo veía como se trataban o como tú la tratabas. Ahora tendría a otro mejor que tú.
- Cállate...
- Tendría a otro que la haga sentir especial y querida.
- Cállate...
- Tendría a otro que se lo haga mejor que tú.
- Cállate!!! -grita Joan
Joel y Joan se enfrentan. Joan pierde y es dominado por Joel.
- Si pelear es lo que quieres, pues hazlo bien. Ni eso puedes, con esto no podrías defenderla.
- Lo único que quiero es que ella sea feliz.
- Pues no lo haces. La cagas.
- Yaaa Joel, déjalo en paz. Suéltalo -se levanta asustado el chino. Joel se compadece y lo suelta.
- Joan, yo...
- No digas nada. Sé que tienes razón. Sé que no fui el mejor enamorado ni me considero un buen enamorado y es más ni merezco tenerla a mi lado. Pero el hecho que yo sea así es porque quiero tomar las cosas en serio. Catrina es importante para mí y por ella cambiaré, prefiero perder a cualquier otra persona pero no a ella.
- Puta huevón me vas a hacer llorar -dice el chino lagrimeando.
- Mira, Joan. Lo único que puedo decirte es que no nos olvides. Sé lo que eras y lo que eres.
- Sí. Somos uno. Joel, tú y yo -dice el chino
- Tanto yo como tu parte mala, tanto tú como la parte serena y tanto el chino como tu parte relajada.
- ¿Qué me interesa saber eso? No sé que hacer.
- Lo único que tienes que hacer es hacer lo de siempre. Lo que hacíamos -dice Joel
- "Lo que hacíamos". Que fácil.
- Entonces. ¿Estamos bien ahora? ¿Ya no más peleas entre nosotros? -dice inocente el chino
- Y lo único que tienes que saber es que somos tres... (se acerca a Joan por detrás y le susurra al oído) Tú manipulas este cuerpo pero no por mucho -le hace recordar Joel a Joan
- Sí, lo sé...(se levanta, coge un vaso con cerveza, se acerca al balcón y mira el mar) Lo sé...
Se da la vuelta y se encuentra solo... Solo como antes.
