lunes, 25 de enero de 2010

El chino, el granputa y el serio



Es de noche y Joan estaba sentado en el sillón de la sala común. Piensa que sería bueno tomar un poco pero no lo hace, aunque deja las botellas ahí. Quiere leer un libro pero no lo encuentra. Se queda sentado y decide prender la televisión.
- No hay nada más rico que una chela -dice Joel
- Tómatela. No tenía ganas.
- ¿Donde chucha la metiste?
- Ahí está, carajo.
- No la encuentro.
- Putamare, chino. Ahí. Mira mi dedo a donde apunta.
- Aaaahhhh.... Ya la encontré.
- ¿Qué buscabas? -pregunta Joan
- Unas cartas de juego.
- Unas cartas de niño huevón.
- Oe ya pes, Joel. Desde hace rato que me tratas mal.
- Ayyy, que cabro. Ya nena tranquila.
- Aparte de hacerse estúpidos ¿Qué me cuentan? -pregunta Joan.
- Na`e`na -dice el chino
- Bueno.. Pa`que veas que pienso en tí, dejé a una jerma pa`estar acá.
- Ah ya veo -dice Joan.


Luego, los tres comenzaron a tomar, Joel como siempre tomaba como si alguien le fuera a quitar mientras que el chino tomaba poco y jodía a Joan por lo sano que és.
- Aguanta, aguanta... Joan... ¿Qué mierda estás tomando?
- Té... ¿Porqué?
- Veste cun... No me rompas los huevos.
- Oe... tú tienes una lengua...
- Así le gusta a mi jerma jaja.
En ese instante, Joel pensó en hacerle una broma a Joan por lo serio que és y se acuerda de un chiste.
- Oe, Joan. ¿Alguna vez viste una carrera de desnudos?
- Sí, el otro día que pasaba por la casa de tu enamorada. Jajaja.
- Jajaja. Te cago, Joel -se ríe el chino.
- Ya bueno.

Después de tomar algunas cuantas se tranquilizaron el chino y Joel. Joan se fue a observar el mar. El chino se acerca a él.
- Joan. Nos parece bien que tú seas así, frío, tenebroso, sin sentimiento, con una expresión serena en el rostro, pero como que Joel y yo nos sentimos apartados de tu vida. Recuerda que somos parte de tí.
- Sí, lo sé. Quizá es porque debo concentrarme en la universidad.
- Tanto tú como yo y como el pendejo de Joel sabemos que eso es mentira.
- Me cagaste. Entonces la verdad ni idea. Quizá no soporté el hecho de haberme cambiado de colegio.
- Puede ser. O también por no querer hacer el ridículo como antes.
- ... Claro.
- Oye pendejo. ¿Me prestas tu baño?
- Anda.
- Puta madre me asustó -dice el chino.
- Sabes que él es así. ¿Y tú que tal como la estás pasando?
- Ya sabes... Corriendo por cualquier lado y jodiendo a todos incluso a Hever, con él nos divertimos cuando comenzó a utilizar muletas.
- Sí, me acuerdo. ¿Cómo está César?
- Te extraña.
- Yo también. Pero bueno no puedo hacer nada. Pasaron 3 años.
- ¿Y cuándo estabas en cuarto de secundaria? -dice Joel llegando a ellos
- ¿Que tiene?
- Estabas bien. No eras la mierda de ahora. Tenías amigos, Diego, Miguel, Hever y los demás. Encima conseguiste una gran amiga que es Tatiana.
- Y ahora no tienes a ninguno excepto Tatiana -recalca el chino
- Sí, lo sé. No tenía opción. Tenía que escapar.
- ¿De lo que hiciste?
- Sï.
- Si sacamos algo importante después de irte de ellos, fue el encuentro entre tú y Catrina-interrumpe Joel
- Gracias. Al fín un apoyo.
- Pero reniegas, imbecil, con ella. ¿Quién carajo quisiera estar contigo? 


Joan se retira a la sala y se sienta en el piso. Joel se acerca por detrás de él. El chino se tropieza y pierde el conocimiento.
- Mira. Si te acercas para decirme lo que soy entonces te pido que te largues.
- ¿Es por esta actitud por la cual nos alejaste de tí? ¿Tú crees que nosotros estamos bien viviendo lo que tú ya viviste? Porque si es así, al chino y a mí nos agrada donde estamos. Tenías una buena vida.
- Pero ¿Qué quieres de mí? ¿Que retroceda y me quede con lo que tenía?
- Sería bueno.
- Pues no. Mil veces deseo ser la mierda de ahora que el ignorante que era antes.
- ¿Ahora soy ignorante, reconchatumadre?
- Sí. Lo único bueno y maravilloso que conseguí al alejarme de ustedes fue Catrina. (Silencio)
- No me jodas. Ahora somos menos que una chica.
- Sí, ella es lo más importante que tengo...
- Ella te aguanta. La pierdes varias veces. Si es lo más importante ¿Porqué pelean y terminan y encima regresan? -dice Joel
- ...
- Me lo imaginaba, ni siquiera eso puedes responder. Creo que Catrina hacía bien en terminar, hasta yo veía como se trataban o como tú la tratabas. Ahora tendría a otro mejor que tú.
- Cállate...
- Tendría a otro que la haga sentir especial y querida.
- Cállate...
- Tendría a otro que se lo haga mejor que tú. 
- Cállate!!! -grita Joan


Joel y Joan se enfrentan. Joan pierde y es dominado por Joel.
- Si pelear es lo que quieres, pues hazlo bien. Ni eso puedes, con esto no podrías defenderla.
- Lo único que quiero es que ella sea feliz.
- Pues no lo haces. La cagas.
- Yaaa Joel, déjalo en paz. Suéltalo -se levanta asustado el chino. Joel se compadece y lo suelta.
- Joan, yo...
- No digas nada. Sé que tienes razón. Sé que no fui el mejor enamorado ni me considero un buen enamorado y es más ni merezco tenerla a mi lado. Pero el hecho que yo sea así es porque quiero tomar las cosas en serio. Catrina es importante para mí y por ella cambiaré, prefiero perder a cualquier otra persona pero no a ella.
- Puta huevón me vas a hacer llorar -dice el chino lagrimeando.
- Mira, Joan. Lo único que puedo decirte es que no nos olvides. Sé lo que eras y lo que eres.
- Sí. Somos uno. Joel, tú y yo -dice el chino
- Tanto yo como tu parte mala, tanto tú como la parte serena y tanto el chino como tu parte relajada. 
- ¿Qué me interesa saber eso? No sé que hacer.
- Lo único que tienes que hacer es hacer lo de siempre. Lo que hacíamos -dice Joel
- "Lo que hacíamos". Que fácil.
- Entonces. ¿Estamos bien ahora? ¿Ya no más peleas entre nosotros? -dice inocente el chino
- Y lo único que tienes que saber es que somos tres... (se acerca a Joan por detrás y le susurra al oído) Tú manipulas este cuerpo pero no por mucho -le hace recordar Joel a Joan 
- Sí, lo sé...(se levanta, coge un vaso con cerveza, se acerca al balcón y mira el mar) Lo sé...
Se da la vuelta y se encuentra solo... Solo como antes.