- Apúrate, Joan ¿A dónde vamos a ir?
- No sé. ¿Al parque o adonde?
- Ay no sé. ¿Y si visitamos a alguien?
- ¿A quién?
- Ay no sé.
- Piensa. ¿A dónde quieres ir o pasear?
- A cualquier sitio. No hay que estar en casa.
- Vamos a ver una película.
- ¿Cuál?
- No sé. ¿Qué película te gustaría?
- Ay no sé.
- Ya sé. Te voy a enseñar el trailer de una película ¿Ya?
- Ya.
Después de ver ese trailer, Catrina aceptó ver esa película. Le pedí a mi mamá dinero para las entradas, lástima que no alcanzó para una gaseosa. Llegamos al Cinemark y vimos, por si acaso, la cartelera. No hay duda, fuimos a ver la película "Rec".
- ¿Entradas para ver la película "Rec"? -dije
- ¿Cuántas desea? -me responde. Era un chico sin ganas de trabajar o con ganas de querer suicidarse o con ganas de ir al baño.
- Dos.
- Veintiuno con ochenta -me dice.
- Ahí tiene.
- Disfrute de la película.
- ¿Qué hora son?
- 5:10.
- Gracias... Ya, vamos. La película comienza en 10 minutos.
Entramos a la sala 2. A primera impresión, parecía que no hubiera nadie, como si estuviera vació. Cuando subimos a sentarnos, noté que estaban tres muchachos en la parte superior de la sala. Catrina y yo nos sentamos en el medio. En la pantalla, pasaban los avances de otras películas. Poco a poco llegaba gente a llenar la sala. Bueno, no se llenó. Si puedo calcular, sólo habían como 32 personas viendo la misma película, es obvio ya que era jueves. Ella y yo estábamos contentos, porque éramos los únicos en la fila del medio, pero no nos duró mucho, porque se sentó un señor con su esposa o amante, yo creo que era su amante, porque era joven y muy linda.
Minuto 46 de la película, en la escena en donde la niña enferma ataca a su madre y huye subiendo las escaleras, Catrina se puso cómoda colocando su cabeza en mi hombro. En la siguiente escena, en el instante en que el guardia inyectaría un suero a la niña, esta ataca al guardia por su descuido y lo muerde, pero sin antes dar un gruñido espeluznante que hizo a Catrina gritar de miedo.
- Ay. Me asustoooó.
- Jaja... Ya, sigamos viendo.
La pasamos bien en el cine. Esperamos a que salieran las demás personas para ser lo últimos. Sin más que hacer en Megaplaza, la acompañé a la casa de su prima. Nos quedamos un rato en un puente que queda cerca.
- ¿Qué piensas? -pregunta Catrina.
- Nada. ¿Y tú?
- No sé... Haber te voy a preguntar algo.
- Dime.
- Supongamos que un día estamos bien y me acompañas al paradero como siempre, y que desde ese día no me aparezca durante mucho tiempo, digamos como 2 o 3 años... ¿Que pensarías?
- Mmm. Pensaría en donde estarás. Que estarás haciendo -respondí. Hace esa suposición si al final decide internarse en la Marina. Yo le dije lo que supuse. Le dije que la amo, que la esperaría. Ella no me cree y se ríe. Pensé: "¿Crees que miento, tonta? ¿Porqué mierda te ríes?".
- ¿No me crees verdad?
- No. No creo que seas capaz de esperar.
- Yo tampoco.
- Jaja. No pensemos en eso.
Llegamos a la puerta de la casa de su prima. Me despido de ella. Nos decimos que nos amamos. Camino a casa, estuve pensando. Si un día pasa eso ¿De verdad la esperaré?... Si un día ella, y eso no lo dudo, encuentra un chico mejor que yo ¿Cómo debo reaccionar cuando me lo diga?... Debo prepararme para ese día.
Sé que hay la posibilidad que ella y yo no sigamos juntos. Sé que no quiero eso. No sé si ella no lo quiere. No sé si está ideando alguna manera de como romper conmigo. Ya tengo que darme a la idea que ese día está por llegar. Tengo que decir que no quiero que llegué ese maldito día y ojalá nunca exista. El calendario quiere jugar conmigo. Amo demasiado a Catrina. Cada día que no la veo, la extraño. Espero que el calendario no me haga una mala jugada.