jueves, 26 de febrero de 2009

En mi casa el 14 a las 4

Un lindo día para recordar. Catrina me dijo que vendría a las 9 de la mañana. Eran las 12:30 cuando el timbre me despierta. Mi hermana entra a mi cuarto y me dice que firme una tarjeta, porque Catrina acaba de llegar, para ponerlo junto a un arreglo floral, un regalo y un pequeño osito, que al tocarlo uno siente ganas de apretujarlo.
Salí a recibirla. Abro la puerta y le doy una rosa que había sacado del arreglo floral. Nos besamos. Después de unas horas, recibo una llamada de Diego. Dice: 


"Hola chinito. Estoy aquí cerca al colegio con Jerito y dos amigas. Ya sé que nos dijiste que no vayamos a tu casa. Por eso, quiero que converses con Catrina para saber si cambian de parecer. Me das la respuestas a las 4 p.m."
- ¿Quién era? -pregunta Catrina.
- Diego. Me pide que converse contigo para hacer la reunión aquí en mi casa. Tenemos 15 minutos para decidir.
- Decide tú. Es tu casa.
- Pero no quiero hacer algo que tú no quieras. Por eso te pregunto.
Al final, aceptamos. Ella aceptó incomoda. Le devolví la llamada a Diego.
- Ya. Esta bien. Vengan.
- Bien, chinito. Por eso te amo.
- Yo también te amo.
- Nos vemos.
Llegaron en poco tiempo. Diego venía acompañado de Lariza y Jerito venía con Shirley, una chica que vive en Rimac. Critico a Jerito por lo fea que me pareció Shirley a primera vista. Nos sentamos en la sala. No había nadie en la casa. Diego y Jerito me convencieron de ir a comprar trago. Los tres salimos. Las chicas se quedaron en casa. Yo estaba incómodo, quería pasar el día con Catrina en otro sitio, no quería estar en casa. No tuve más remedio. Tuve que fingir comodidad. Entramos a la tienda y pedimos dos botellas de "punto G". La que atendía era una señorita linda, con unos labios lindos y con un cuerpo envidiado por una señora, de piel blanca y cabello ondulado, que, aparte de tomar un juego de mango con su hijo, la mira con mala cara. La señorita nos trae las botellas. Le ayudo a ponerlas en la bolsa. Como tenía puesto mis lentes negros, no desaproveché la oportunidad de contemplar lo linda que es y, de paso, darle una sonrisa. Ella me mira y sonríe. No sé si lo hizo queriendo devolverme la sonrisa o queriendo decirme: "El cabello largo te sienta bien, pero te ves tonto."

Al llegar a mi casa, noté que las chicas actuaban un poco extraño, como si estuvieran planeando alguna travesura contra nosotros. Nos acomodamos para tomar. Yo no quería. "Tú nunca quieres", eso me diría Jerito. Diego agarra la botella. Se sirve. Toma. Me pasa la botella. Digo que no, que no voy a tomar. Diego me dice que tome, que no les deje tomar solos. Jerito me mira diciendo que tome, que tiene miedo de lo que están planeando ellas. Me sorprendí, cuando Catrina agarró la botella y me sirve el vaso lleno. No dude más. Tomé con ellos. A Diego, Jerito y a mí nos sirven con el vaso lleno. Ellas se sirven solo poco. Catrina se levanta y va hacia Lariza. Susurran algo y se ríen. Luego va hacia Shirley. Susurran algo y se ríen. Se sienta a mi lado y se ríen las tres. Me levanto y voy a la cocina, no iba a buscar algo, solo quería caminar. Jerito me sigue.
- Joan. ¿Qué crees que se están diciendo? -me pregunta.
- No sé, pero si sé que están planeando.
- Dime. Dime. Dime.
- Quieren emborracharte. Vamos a la sala -le digo. Jerito va. Aparece Catrina.
- ¿Qué están haciendo, eh?
- ¿Porqué lo dices?
- Sé que están haciendo. Quieren emborrachar a Jerito.
- No, como crees -me dice.

Cuando se acabaron las dos botellas, me piden ir a comprar otra más. De nuevo salimos los tres. Las chicas se quedan en casa, de nuevo. Me quedé pensando en la treta que quieren hacer. Con "punto G" no creo que Jerito se emborrache. Le pedimos a la señorita de la tienda otra botella. Regresamos a casa y ellas nos esperaban en la puerta. Dejamos la botella, pero ellas la agarraron. Catrina dice que ahora les toca a las mujeres tomar. Las tres se fueron a mi cuarto. Sale mi linda Catrina y me pide una jarra. Yo le digo: "¿Porqué echarlo en una jarra? Pueden tomar del pico de la botella." "Sí. Pero nosotras haremos nuestra combinación." Dice Catrina y vuelve a entrar a mi cuarto. Me puse un poco nervioso de lo que iba a hacer, y aún más nervioso, porque cierra la puerta con seguro.

Diego, Jerito y yo nos vemos obligados a esperar en la sala. Estábamos imaginando cosas de lo que podrían estar haciendo. Yo estuve imaginando otras cosas. Habrán pasado unos minutos, ellas salieron con la jarra llena de "punto G". Sirven un vaso lleno y se lo dan a Jerito. Lo toma. Le arde. Sirven otro vaso y se lo dan a Diego. Lo toma. Le arde. Sirven otro más y Catrina me lo da a mí. No lo tomo. Lo huelo. Huele a ron o un parecido a ron. Me molesto. Lo vuelvo a echar a la jarra.
- ¿Porqué te pones así? -pregunta Catrina.
- ¿Porqué hacen esa huevada? -mirándola con mala cara.
- Ya. Lo siento. No sabía que te ibas a poner así.
- Ya. Ya -le digo. Seguía molesto. Ella se dió cuenta y se aleja de mí.
Lariza me llama. Me dice que porque me molesto con ella, porque me pongo así por una estupidez como esta. Me dice que solamente actuaron y ya, no querían hacer un problema. Me pide que hable con Catrina. Fui a donde ella y traté de hablar, pero se alejó de mí, otra vez. Me molesté y entré a mi cuarto a recostarme en la cama. Entra Jerito.
- Joan. ¿Estás bien?
- Sí -digo molesto.
- No te molestes. Vamos a la sala... De hecho, entraba para decirte si puedo entrar al baño con Shirley. Es que...
- Haz lo que quieras. No me interesa. Quiero estar un rato tranquilo -le digo enfurecido.
- Pero...
- Vete. No quiero hacer una huevada, ni sacarte la mierda -le dije. Se fue resignado. Entra Catrina. Se recuesta a mi lado. Me dice que no fue su intención que me molestara, que lo sentía. Me pregunta si es que sigo molesto. Le digo que no. Mentí. "Estas mintiendo." Me dice. La abrazo. Le digo que la amo. Me contesta: "Yo también". Me pide ir a la sala. Se levanta y se va.

Me quedé en mi cuarto. Me recosté de nuevo. Sentía ganas de botarlos a todos. Segundo día seguido que quería estar solo. Luego de unos minutos, entra Diego.
- Chino. ¿Estás bien?
- Sí.
- No te pongas así, causa. No debes molestarte por esto. Querían hacer una broma pero no les funcionó.
- No quiero hablar de eso.
- Mira. Te estas molestando con la chica que quieres. La chica que me dices que es especial para tí. La chica que me dices de la cuál te haz enamorado. No seas estúpido. No la pierdas.
Me quedé callado. Tenía razón. Soy estúpido. Salí a la sala. Lariza y Diego se quedaron en mi cuarto. Jerito y Shirley estaban en el baño tirando. Encuentro a Catrina de pie. Le digo que lo siento, que me disculpe. Se limitó a abrazarme. Me dice que ya se va. Le pregunto porque. No me contesta. La sujeto del brazo para que no se vaya sin antes perdonarme, pero hace un gesto de molestía y se aleja de mí. Me deprimió su actitud. Volteó a decirme algo antes de irse, pero yo me fui haciendo un gesto de "Mejor vete". Me retiré a mi cuarto.
- Váyanse.
- Pero Joan... -decía Diego.
- ¡Váyanse! -grité. Fui donde Jerito y Shirley. Golpeé la puerta. Les dije que salgan. Golpeé más fuerte y grité que salgan. Catrina me agarra. Yo me alejo de ella. Entro a mi cuarto. Ella hace lo mismo. Me tiro a mi cama. Ella hace lo mismo. Me dice que la disculpe. Le digo que si es que quiere irse que lo haga. Me dice que no, que se quedará. La abrazo. Me dice que me ama, que me ama demasiado. Le digo que yo también a ella. Le digo que la amo bastante. Le digo que, cuando se va, me siento solo, que la extraño. Nos besamos...
No me acuerdo como arreglamos las cosas. Pero sí recuerdo que estuvimos riéndonos. Salimos a la sala. Me quedé conversando con Diego.
- Discúlpame -le dije.
- Nada. Tú eres mi causa.
Hablé con Jerito. Me dice que tiró de lo más rico. Me dice que se la mamó. Me dice que sintió electricidad. Me dice que, cuando golpeé la puerta, ella le mordió la punta del "miembro" -para no decir "pinga"-. Me da las gracias por prestarle el baño.
A las 10 se fueron todos. Limpié un poco. Cerré la puerta. Me quito la ropa y entro a la ducha. Mientras las gotas de agua recorrían mi cuerpo, comencé a recordar como me molesté. Me sentía terrible. No quiero que Catrina sepa como era antes. No quiero ser de nuevo Joel. No quiero volver a ser esa persona que tanto detesto.

sábado, 21 de febrero de 2009

La hermana de mi amigo - capítulo 5: Eres un gran espía

Sigo con Ashley. Vamos bien. Miento. Nos estamos separando. No la veo mucho. La extraño. ¿Ella a mí? No creo. Me siento mal. He despertado mal. Mi pierna me duele. Mi brazo no se mueve mucho. Mi cabeza me zumba. Me levanto y, con esfuerzo, voy a la cocina. Me sirvo un vaso de cerveza -bueno, fueron como 7-. Me siento mejor.
24 de Junio de 2007. Me llama Ashley a mi celular. Me dice que nos encontremos para pasar el día. Acepto. Me dice que nos veamos en el puente de siempre a las 3. Le digo que estaré allí.
Llego al puente y veo a Ashley llegar también. Nos sonreímos. Nos abrazamos. Me besa. La beso. Paseamos por cualquier lugar. Luego nos fuimos a mi casa. No había nadie. No sé como, pero, las cosas se pusieron extrañas. No sabía que pasaba. Me molesté.
Ella entró al messenger. Yo comencé a tomar -odio hacerlo-. Luego de media hora, me dice que se va. "Ah. Esta bien." Le digo. Y se fue.
Ahora era mi turno de entrar al messenger y "espiar". Hace algunos días, había instalado un espía en donde puedo saber las conversaciones de cualquiera. Ashley cayó. Sólo habían dos conversaciones. Uno era con Dante, mi amigo y su ex:
- Hola ¿Qué tal?.
- Hola amigo. Ahí más o menos -dice ella.
- ¿Porqué?
- Joan está un poco raro. No me hace caso.
- ¿Qué está haciendo ahora? -pregunta Dante.
- Está tomando.
- Este huevón...
- Ah verdad. Casi descubren la foto que me diste de tí con tu perrita.
- ¿Aún la sigues teniendo?
- Sí. Como recuerdo. ¿Y tú, aún teniendo la mía?
- Sí. La tengo bien guardada.
- Aya. Bueno yo me voy. Ya no tengo nada que hacer aquí.
- Mmm. Okey.

Y la segunda era con un compañero del colegio de ella. Era corta la conversación:
- Hola amor.
- Hola amor. ¿Cómo estás? -dice Ashley.
- Bien ¿Y tú?
- Bien. Ya me quito.
- Esta bien. Mañana nos vemos en el colegio.
- Ya. Chau. Te quiero.

No sabía que hacer. "Me está engañando. Esa perra me engaña." Pensé. Grité de la impotencia. Me eché a mi cama. Pensaba que hacer, que decirle a ella mañana en la mañana, cuando vaya al puente a recogerla para ir a su colegio. Sin darme cuenta, me dormí.
Me despierto a las 10:30 de la mañana. Suena el telefono. Escuché ruido. Escuché la voz de Ashley. Me dice que me quiere, que está en recreo, que le pidió prestado el celular a su amiga para llamarme. Yo fui cortante y le -directamente- le dije: "Yo también te quiero, pero creo que más quieres a Orlando." Y colgué.
En la noche, me llama. Me pregunta porque digo eso. Le digo que ya vi su conversación con él. Le digo que las conversaciones se quedan grabadas. Me dice que es un juego que tiene ella con sus amigos. Me dice que le dicen "mi amor" porque la ven deprimida. No le creí o intenté no creerle. Le digo que esta no es la única vez que dudo de ella. Le digo que Karla me contó sobre el beso que se dio con su amigo. Le digo que Kristi también me contó sobre su otro agarre con Manuel. Se quedó callada. Balbuceaba. No sabía que decirme. Le digo: "Terminamos." Y colgué.
Recordé las veces que faltaba al colegio para quedarse en mi casa, de las veces que la acompañaba a su colegio a las 7 de la mañana, de las veces que Dante me decía: "Estás con ella en tu casa. Solos. ¿Y no hacen nada?". A él no le había contado la vez que casi lo hago con Ashley.
Desde ese día hasta hoy, no he vuelto a saber de ella, no he vuelto a hablar con ella, no he vuelto a conversar con Jeison, no he vuelto a encontrarme con ella en el puente o en la calle o en cualquier otro sitio. No sé como, pero, me siento felíz. Me siento libre. Fin.