Tres días después. El sábado en la tarde, a eso de las 5 o 6 de la tarde, tocan a la puerta. Era Jeison, mi cuñado, aunque él no lo sabía. Vino a visitarme para fastidiar, conversar y, desde luego, usar mi computadora. Ingresaba a páginas de música, de videos, de chats, de cantantes famosos -que lo único que hacen es sobarse la entrepierna-, y, también, de porno -quién no ha entrado a ver porno cuando está solo en su casa-.
- Sal de ahí, mierda. Vas a contagiar de virus mi máquina. -le decía.
- Ya pues, chinito. ¿Acaso no eres hombre? -me decía.
- Sí, pero tampoco te pases de pendejo.
- Ya, esta bien. No te me alteres, nena.
- No jodas. -y le tiraba un manotazo en la frente.
Nos pusimos a conversar sobre sus agarres, que muchos no son, y también de un agarre interesante que tiene -según él- con su prima lejana. De un momento a otro, de un fastidio a otro, de un te pego a otro, de un insulto leve a otro, me dijo que quería hablar algo serio conmigo.
- Dime. ¿Qué és? -preocupado preguntaba.
- Primero dime que me vas a ser sincero.
- Okey. Tú sabes que yo no miento. -y lo decía en serio.
- ¿Tú... estás... con mi hermana? -me dijo. Lo miré, y buscaba la forma de como salir de ese aprieto en el que me encontraba.
- Oe, mira. Mi nueva casaca. ¿Qué te parece? -un intento estúpido de cambiar el tema. No funcionó.
- Dime la verdad. ¿Están?
- Esta bien... Sí. Estoy con Ashley. -le respondí. Me quedé a esperar el regaño, el golpe, la muerte de parte de él.
- Te lo iba a decir antes. Pero ella prefirió que te guardáramos este secreto. Espero no te molestes.
- No, para nada. No me molesta. -me dijo.
- Ah. Esta bien.
- Pero eso sí. Cuídala. Respétala.
- ¿Tú crees que yo...- No. Nada de eso. Yo sé como eres tú. Por eso confío en tí.
- ¿Entonces? ¿No te vas a entrometer entre ella y yo? -le pregunto.
- No. ¿Para qué?. Yo te conozco. Además sí ocurre algo, ya sé donde venir.
- Okey -le digo un poco temeroso por la amenaza sutíl.
- ¿Cuánto tiempo llevan? -me pregunta
- Poco más de un mes.
- Aya. Mira. Entró mi hermana. -me dice.
Estuvimos conversando con ella. Le conté de que Jeison ya sabía lo de nosotros. Pusimos la cámara web y comenzamos a molestarnos. Como a las 8 de la noche, Jeison dijo para acompañarlo a su casa. Fuimos y me dijo que iba a llamar a Ashley para que pasé un tiempo a solas conmigo. Sólo duró unos minutos y me despedí de ellos.
El lunes, camino al colegio, me encontré con él, recién salía de su casa. Nos saludamos como siempre nos saludábamos. Entramos al aula y conversamos y nos jodíamos como nunca. También, juntos, fastidiamos como nunca a Miguelón.
En la salida, nos íbamos juntos, para ir a su casa. Él para guardar sus cosas. Yo para ver a Ashley.
- Sal de ahí, mierda. Vas a contagiar de virus mi máquina. -le decía.
- Ya pues, chinito. ¿Acaso no eres hombre? -me decía.
- Sí, pero tampoco te pases de pendejo.
- Ya, esta bien. No te me alteres, nena.
- No jodas. -y le tiraba un manotazo en la frente.
Nos pusimos a conversar sobre sus agarres, que muchos no son, y también de un agarre interesante que tiene -según él- con su prima lejana. De un momento a otro, de un fastidio a otro, de un te pego a otro, de un insulto leve a otro, me dijo que quería hablar algo serio conmigo.
- Dime. ¿Qué és? -preocupado preguntaba.
- Primero dime que me vas a ser sincero.
- Okey. Tú sabes que yo no miento. -y lo decía en serio.
- ¿Tú... estás... con mi hermana? -me dijo. Lo miré, y buscaba la forma de como salir de ese aprieto en el que me encontraba.
- Oe, mira. Mi nueva casaca. ¿Qué te parece? -un intento estúpido de cambiar el tema. No funcionó.
- Dime la verdad. ¿Están?
- Esta bien... Sí. Estoy con Ashley. -le respondí. Me quedé a esperar el regaño, el golpe, la muerte de parte de él.
- Te lo iba a decir antes. Pero ella prefirió que te guardáramos este secreto. Espero no te molestes.
- No, para nada. No me molesta. -me dijo.
- Ah. Esta bien.
- Pero eso sí. Cuídala. Respétala.
- ¿Tú crees que yo...- No. Nada de eso. Yo sé como eres tú. Por eso confío en tí.
- ¿Entonces? ¿No te vas a entrometer entre ella y yo? -le pregunto.
- No. ¿Para qué?. Yo te conozco. Además sí ocurre algo, ya sé donde venir.
- Okey -le digo un poco temeroso por la amenaza sutíl.
- ¿Cuánto tiempo llevan? -me pregunta
- Poco más de un mes.
- Aya. Mira. Entró mi hermana. -me dice.
Estuvimos conversando con ella. Le conté de que Jeison ya sabía lo de nosotros. Pusimos la cámara web y comenzamos a molestarnos. Como a las 8 de la noche, Jeison dijo para acompañarlo a su casa. Fuimos y me dijo que iba a llamar a Ashley para que pasé un tiempo a solas conmigo. Sólo duró unos minutos y me despedí de ellos.
El lunes, camino al colegio, me encontré con él, recién salía de su casa. Nos saludamos como siempre nos saludábamos. Entramos al aula y conversamos y nos jodíamos como nunca. También, juntos, fastidiamos como nunca a Miguelón.
En la salida, nos íbamos juntos, para ir a su casa. Él para guardar sus cosas. Yo para ver a Ashley.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario